PROGRAMA DE DESCENTRALIZAÇÃO E MODERNIZAÇÃO da Prefeitura de Rosario/Santa Fé, Argentina

INTRODUÇÃO
Como principal meta a ser alcançada no transcurso dos próximos quatro anos, o atual governo municipal se ha comprometido desde o inicio a impulsar decididamente a modernização da gestão municipal na Cidade de Rosario.

Dentro do conjunto de ações dirigidas para chegar ao objetivo, se ha hierarquizado o desenvolvimento de um processo de descentralização político-administrativo do aparato burocrático do Municipio y de seus instrumentos de gestão, como elemento transformador impostergável à hora de pensar a gestão municipal das próximas décadas.

A implementaçao da estratégia descentralizadora da qual serão protagonistas todas as áreas do governo, ha sido assignada pelo Senhor Prefeito, Dr. Hermes Binner, à Secretaria Geral da Prefitura de Rosario.

Para sua efetiva implementação se cria, em 5 de enero de 1996, pelo Decreto N° 0028/96 o PROGRAMA DE DESCENTRALIZAÇÃO E MODERNIZACÇÃO DA MUNICIPALIDADE DE ROSARIO (ver ANEXO I), estrutura que terá ao seu cargo a coordenação geral do processo descentralizador, assim como também, tarefas de sensibilização e busca de consenso dos atores involucrados no proceso.

Neste sentido, o presente documento de trabalho pereigue a finalidad de desenvolver de maneira ordenada e sistemática o conjunto de processos, atividades e recursos necessários para levar adiante o correspondente plano de ação.

A medida que avance o processo de desconcentração - descentralização, se agregarão a este documento base um conjunto de documentos técnicos a partir dos quais se irão especificando o desenvolvimento das diferentes etapas do programa e suas respectivas actividades.

Os conteúdos de cada um dos documentos orientadores do processo de desconcentração - descentralização que se inicia, assim como os mecanismos de excecução escolhidos em cada caso, responderão à síntese de cinco insumos básicos:

1) A estratégia deseñada pelos integrantes da actual gestão municipal.

2) Os projectos do resto das forzas políticas da cidade.

3) Os aportes efetuados desde os âmbitos universitários de Rosario.

4) As experiências realizadas por outras cudades no mesmo sentido.

5) As alternativas planejadas pela participação cidadã em cada etapa do processo.
 

Apresentamos a seguir partes selecionadas do projeto que constrói o PROGRAMA DE DESCENTRALIZAÇÃO E MODERNIZAÇÃO, o qual identificamos como um projeto inovador em Gestão Pública. Maiores informações sobre o programa podem ser adquiridas aqui no NUTEP ou  através de correio eletrônico lauras@adm.ufrgs.br

 


La descentralización de la Ciudad de Rosario se inicia a partir de la manifiesta decisión política de la actual gestión de gobierno, pero la fortaleza de su construcción depende del conjunto de la sociedad rosarina.

La presente propuesta deberá ser enriquecida con la visión de las diferentes bancadas del Concejo Municipal, a la vez de contar con el aporte y compromiso de los trabajadores municipales, opiniones insoslayables, para asumir este importante reto democratizador.

Como toda acción de gobierno puede surgir a partir del meticuloso diseño de un gabinete de especialistas, pero sólo alcanzará su definitiva legitimidad si logra involucrar en su desarrollo a los vecinos resolviendo sus problemáticas concretas en la búsqueda de una ciudad más saludable.
 

 
 
 

LA DESCENTRALIZACION COMO PROCESO DE CAMBIO Y MEJORA DE LA GESTION PUBLICA

Descentralización. Definición y alcance del concepto.

La descentralización es un proceso administrativo, político y social, mediante el cual se transfieren funciones, competencias y recursos desde una administración única o central hacia entes, ámbitos u organismos de menor jurisdicción territorial.

Esta transformación global de la estructura estatal persigue el objetivo de acercar la gestión a los ciudadanos, resolviendo sus problemas de manera más eficiente y equitativa, permitiendo su participación en instancias de toma de decisiones que los involucran y habilitando a la vez mecanismos que les permita controlar el desarrollo de la acción de gobierno.

Descentralizar significa en definitiva, distribuir ciertas cuotas de poder hacia nuevos actores y escenarios en la búsqueda de una mejor gestión de los asuntos públicos a través de la participación y el fortalecimiento de la sociedad civil.

"La desconcentración y descentralización del poder significaría... tanto como la apertura hacia modos y grados de participación mayores a los existentes, y un control también mayor de parte de la sociedad sobre las posibilidades de autodeterminación o autogobierno, en suma, democracia. Esto, que en principio va a contrapelo de las tendencias espontáneas o estructurales de la sociedad industrial-urbana moderna de masas, requiere de una conciencia y voluntad políticas claras y determinadas. No es imposible."

La descentralización implica un nuevo modelo de gestión de los asuntos públicos. Un estilo de gobierno a través del cual los funcionarios se colocan al alcance de los ciudadanos y en igualdad de condiciones. Un proceso colectivo llamado a desmitificar la complejidad del ejercicio de la función pública, devolviéndole su necesaria dimensión humana.

Desarrollo histórico de los procesos descentralizadores

La descentralización no es un descubrimiento de nuestros días. Desde que el hombre visualizó los beneficios de gestionar en conjunto determinados intereses, ha estado impulsando en ciertos períodos y desalentando en otros, estilos centralizadores o descentralizadores en su intento por acceder a instancias de convivencia superadoras.

El moderno concepto de descentralización tal como lo entendemos hoy, se desarrolla en el presente siglo, donde las experiencias en ese sentido alcanzan una envergadura y sistematización que hoy nos permiten hablar de una "teoría" de la descentralización.

Estas experiencias comenzaron a discutirse e implementarse en las ciudades europeas en la década del 60, generando con el paso de los años, una fuerte corriente de influencia en nuestra región.

Al respecto nos dice Jordi Borja:

"En Europa, la descentralización se convirtió en uno de los objetivos que se plantearon los gobernantes de todas las grandes ciudades: en Italia, por Ley desde el año 1982; la reforma local inglesa es de principios de los años setenta; en las grandes ciudades nórdicas, Bélgica, Holanda, Alemania, en el curso de los años sesenta y setenta se generalizan los Consejos de Distrito o de barrio."

En América Latina, la cuestión comienza a instalarse como gran tema de la agenda política de casi todos los países de la región a partir de los ‘80, en el marco de los procesos de reinstauración democrática.

En particular, las experiencias descentralizadoras llevadas adelante por algunas ciudades españolas, especialmente la de Barcelona, han sido -y siguen siéndolo hoy- modelos analizados y tomados como referencia por nuestros gobiernos locales.

La década del ‘90 aparece como el tiempo en que estudios y debates dan lugar a la implementación de procesos concretos de desconcentración administrativa y descentralización operativa, que producirán profundas transformaciones en las estructuras urbanas de nuestras ciudades, así como en sus instancias políticas y sociales.

La experiencia de Montevideo iniciada en 1990, y a partir de 1992 las de Asunción del Paraguay y Córdoba en Argentina, son fieles exponentes de una tendencia que la actual gestión municipal de Rosario se propone fortalecer.

LOS FUNDAMENTOS DE LA DESCENTRALIZACION EN LA CIUDAD DE ROSARIO

La diversidad de argumentos y problemáticas que fundamentan la necesidad de encarar un proceso de desconcentración - descentralización de la estructura burocrática del aparato municipal de Rosario, pueden sintetizarse en dos grandes cuestiones justificadoras de dicha acción transformadora:

1) La agudización de un desarrollo urbano que genera desequilibrios e inequidad entre distintas zonas de la ciudad.

2) La profundización de un proceso de anquilosamiento y burocratización del aparato administrativo municipal, que torna a su gestión ineficaz y alejada de la ciudadanía.

Descentralizar para lograr una ciudad más equilibrada y equitativa

Nuestra ciudad nace sin acta fundacional a comienzos del siglo XVIII, como Pago de los Arroyos y es declarada ciudad en 1852, desarrollándose como puerto de salida de la producción agropecuaria de una vasta zona.

Su proceso de urbanización fue rápido y en algunas períodos explosivo, organizándose en torno a las actividades que fueron predominando en las distintas etapas de su actividad económica. El núcleo urbano más antiguo se encuentra alrededor del puerto y su expansión se estructuró a través de las vías del ferrocarril que transportaban los granos al mismo.

La época de su esplendor coincide con la afluencia inmigratoria europea -fines del siglo pasado hasta 1930-, lo que obligó a un ordenamiento urbanístico coercitivo y rígido (trazado tradicional de cuadrícula urbana).

En la década del 40 se produce un rápido crecimiento industrial que se caracteriza por el asentamiento de una gran cantidad de población llegada desde el interior de la Provincia de Santa Fe y provincias vecinas, proceso que se extiende hasta la década del ‘60. En los años ‘70 será la construcción la que atraerá mano de obra, principalmente del Norte del país.

Luego de esta etapa, y como consecuencia del deterioro de las economías regionales, Rosario comienza a recibir, como producto de la inmigración interna, constantes y cada vez más numerosos contingentes de pobladores empobrecidos, fenómeno que ha provocado el desarrollo de un verdadero cordón de asentamientos irregulares que bordea el trazado urbano de la ciudad. Estudios recientes indican que nuestra ciudad recibe diariamente entre 8 y 10 familias que se afincan en esas condiciones.

La superposición de estos procesos económicos, demográficos y urbanos han dado como resultado una ciudad que en la actualidad cuenta con casi un millón de habitantes, afincados sobre una superficie de 180 km2, pero que -salvo incipientes conformaciones- no ha logrado consolidar nuevas centralidades, profundizando en consecuencia su originario desarrollo concentrado en las cercanías del puerto.

En la actualidad, el grueso de la actividad , comercial, empresarial, administrativa, cultural y social de Rosario, se desarrolla en una superficie que no abarca más de 5 de sus 180 km2 de superficie.

Limitada por su río hacia el este, y por localidades vecinas hacia el norte y el sur, la ciudad crece en forma vertiginosa hacia el oeste, incrementándose año tras año el número de rosarinos que se hallan alejados de los servicios y comodidades del área central.

Mientras algunos habitantes de la ciudad caminan unas pocas cuadras para resolver sus trámites administrativos o disfrutar de las actividades culturales y recreativas que se desarrollan en el centro, otros deben recorrer 10 kms o más para acceder a las mismas instancias.

Por otra parte, esta tendencia concentradora produce efectos desbastadores en el área central, la cuál recibe en los horarios pico de actividad comercial y laboral el ingreso masivo de las unidades del transporte urbano de pasajeros, de taxis y vehículos particulares, que agudizan aceleradamente el deterioro de las condiciones ambientales del micro-centro de Rosario.

Como fruto de esta dinámica, la infraestructura edilicia y de servicios del área central está siendo desbordada, pero al mismo tiempo, el resto de las zonas de la ciudad padecen las consecuencias de su lejanía de los ámbitos de decisión, situación que se manifiesta en el desconocimiento de problemáticas del lugar, por parte de dependencias y funcionarios públicos, o en las inadecuadas respuestas que se brindan a las mismas.

Es evidente que las tendencias descriptas exigen de una decisión política contundente, capaz de plasmar las acciones adecuadas para revertir dichos procesos, encaminando el diseño urbano, político y económico de Rosario hacia instancias más democráticas y participativas.

En este sentido, el impulso de un profundo proceso de desconcentración y descentralización de las estructuras municipales y de su estilo de gestión, generará la consolidación y el desarrollo de nuevos ámbitos ciudadanos, capaces de dar resolución a sus problemáticas sin esperarlo todo del centro y de planificar su futuro con un claro conocimiento de sus prioridades e intereses.

Descentralizar para lograr una gestión ágil, transparente y participativa

Durante décadas el aparato administrativo municipal se ha mantenido inmutable y las transformaciones que en algunas etapas pretendieron imponérsele, fueron retrotrayéndose a su estado original como consecuencia del paso del tiempo, el agobio de funcionarios, y el tremendo peso de la costumbre administrativa.

Mientras el contexto en que se hallaba inserta dicha estructura administrativa no se modificó sustancialmente, el estado municipal, con buenas o mediocres gestiones, siguió ofreciendo su mecánico menú de respuestas a las demandas de la sociedad rosarina.

Pero el extraordinario cambio social, político, económico y tecnológico que ha vivido el mundo en la última década y en particular nuestro país, ha colocado a la anquilosada estructura municipal en el centro de las críticas de los ciudadanos.

No escapan a este diagnóstico el resto de las estructuras estatales, pero el nivel municipal, seguramente por su proximidad a los vecinos, está rindiendo un examen más exhaustivo y profundo.

La ciudadanía juzga a la mayoría de las dependencias municipales y a sus funcionarios y trabajadores con una mezcla de indignación y escepticismo, considerando a estas estructuras sobredimensionadas, caras y muy poco eficaces en sus producciones.

La confrontación con organizaciones del ámbito privado es inevitable. Y más allá de los diferentes fines u objetivos perseguidos, es evidente que la estructura municipal no ha producido las modificaciones estructurales necesarias para adaptarse a estos nuevos tiempos en los cuales predomina el cambio y la incertidumbre.

Estos nuevos tiempos, gusten o no, exigen mentalidad estratégica, absoluta transparencia en el manejo de los recursos, y una cultura de entrega y esfuerzo para satisfacer la cada día más exigente demanda de una población, a la que no se le podrá dar por mucho tiempo más la trillada respuesta "este asunto no es de nuestra competencia".

La estructura municipal requiere de urgentes transformaciones que permitan revertir la imagen de burocratismo excesivo, falta de transparencia, ociosidad e ineficacia que hoy posee entre los habitantes rosarinos.

Acercar las oficinas municipales a los vecinos, brindándoles instancias de participación concretas en la priorización de problemáticas a resolver, así como también, en la evaluación y el control de la gestión municipal, son acciones que la descentralización permitirá desarrollar de manera sistemática y perdurable.

El proceso de descentralización del Municipio de Rosario, se convierte en la hora actual, en un instrumento de gestión imprescindible para el impulso de la modernización de las estructuras administrativas municipales, en el marco de una estrategia de desarrollo urbano, político y económico de la ciudad con la vista puesta en los desafíos de un futuro en el que se mezclan en similares proporciones adversidades y ventajas comparativas.
 

LOS OBJETIVOS DEL PROGRAMA DE DESCENTRALIZACION DE LA MUNICIPALIDAD DE ROSARIO

Objetivo final

Lograr mayor proximidad entre las decisiones políticas y administrativas de la gestión municipal y los intereses de los ciudadanos.

Objetivos generales

1. Desconcentrar servicios y competencias que se encuentran centralizadas hacia nuevos ámbitos de gestión municipal ubicados en distintas zonas de la ciudad.

2. Modernizar la gestión municipal, haciéndola más transparente, ágil y eficaz, mejorando la atención al público y la calidad en la prestación de los servicios.

3. Fortalecer la sociedad civil incentivando la participación comunitaria en la toma de decisiones y el control de la gestión municipal.
 

Objetivos específicos

1. Definir DISTRITOS en el ámbito del Municipio de Rosario a partir de las cuáles se planificarán, coordinarán y evaluarán las acciones originadas por los servicios y competencias descentralizadas.

2. Crear un CENTRO MUNICIPAL en cada uno de los DISTRITOS (CMD), estructura física que albergará los recursos, instrumentos y tecnologías necesarios para prestar los servicios y competencias descentralizadas.

3. Simplificar y agilizar los procedimientos administrativos correspondientes a los servicios y competencias descentralizadas.

4. Maximizar la efectividad y funcionalidad de los recursos existentes en la estructura central, reorganizando y redistribuyendo los mismos.

5. Crear en cada CMD espacios de articulación de los actores sociales del Distrito y entre ellos y el municipio.

6. Incentivar la participación de los ciudadanos en la gestión y el control de las CMD.

7. Promover la formulación y ejecución de programas y proyectos por parte de los actores sociales, así como la detección y priorización de las problemáticas de su respectivo Distrito.