Linha estratégica: LA CIUDAD DEL RIO

Objetivo Geral:
Articular la ciudad con el río y las islas, promoviendo una transformación urbanístico-ambiental que siente las bases de un modelo de desarrollo sustentable y consolide una nueva imagen de Rosario.

Objetivos Particulares:
1- Integrar la ciudad y el río, potenciando un espacio de transformaciones que sintetice una nueva imagen urbana.
2- Sentar las bases de un modelo de desarrollo ambientalmente sustentable para el río y las islas.
3- Consolidar a la ciudad y su río como centro de recreación y turismo de la región.
 
 
Programas
Projetos
"Abrir la ciudad al río"
  • Parque Scalabrini Ortiz
  • Puerto Norte y Parque Habitacional Scalabrini Ortiz.
  • Complejo Hotelero Unidad IV y Parque de las Colectividades.
  • Parque de España (extensión norte).
  • Parque a la Bandera.
  • "Articular el área portuaria con la ciudad"
  • Centro Universitario Rosario.
  • Recuperación y revitalización de la barranca sur.
  • Parque Regional Sur (Doctor Carlos Sylvestre Begnis).
  • "Disfrutar y cuidar el río"
  • Parque Regional de la Cabecera del puente Rosario - Victoria.
  • Parque Regional Alto Delta.
  • Protección del ecosistema del río y sus riberas.
  • Ejecución de la Planta de Tratamiento de líquidos cloacales.
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    Antes el río era una presencia esquiva, algo que, estando cerca no terminaba de atraparse. Ahora uno se asoma a la explanada del Parque España y puede ver de cerca las islas, el paso de un carguero, restos de los muelles que alguna vez recibieron a otros barcos. Antes, para hacer honor a un clisé que circuló mucho tiempo, la ciudad vivía "de espaldas al río". Ahora hay más playas y embarcaciones que circulan en todos los tramos de la costa, ahora las islas lejos de ser el fondo agreste de un paisaje urbano, se han convertido en un centro de recreo y atracción para miles de minituristas.

    Algo cambió en la relación de la ciudad con el río y ese algo bien puede ser la marca de una transformación mayor: la creciente apertura en las costas y el aprovechamiento cada vez mayor de la superficie fluvial constituyen el paisaje en el que se insertan una serie de proyectos de insospechable envergadura. El puente Rosario-Victoria, la reactivación del puerto, son hitos de un camino al cabo del cual aguarda una gran ciudad moderna. Pero además, la posibilidad de aunar los logros y efectos ambientales de un paisaje ganado a la inercia con la realización de obras de incidencia directa en el crecimiento económico y productivo de la zona, abre las puertas a un polo de desarrollo en más de un sentido inédito.

    La ciudad productiva, de última, no está separada de la ciudad recreativa y el paisaje ambiental: se trata de dos caras de un proyecto que, si logra crecer en armonía, puede dar a Rosario una faz cualitativamente diferente entre las ciudades del continente. Ello es aprovechable, incluso, en materia de difusión y turismo en la variedad de atracciones que la ciudad puede ejercer como punto de encuentros y sede de distintos acontecimientos.

    En todos los casos, será el río el elemento catalizador, la imagen común de una realidad nueva, tan particular como cargada de potencialidades.

    Fundamentación

    El vínculo entre la ciudad el río ha sido una constante en el desarrollo de la ciudad. Su origen ha signado a Rosario como imagen e identidad y la ha marcado físicamente otorgándole un rasgo particular. Como en toda ciudad portuaria, las necesarias instalaciones del puerto, depósitos y comunicaciones ferroviarias, significaron una barrera muy dura, que separó durante años la ciudad del río.

    Los cambios en las actividades vinculadas al puerto, su decaimiento, la consolidación de algunos criterios de planificación urbana, las coherentes intervenciones de distintas gestiones locales fueron recuperando ese vínculo. Ese vínculo se inicia en 1983, con el regreso de la democracia a la Argentina por lo que la democracia y la recuperación del río comienzan a asociarse inevitablemente.

    Esta transformación de la ciudad es de un impacto superlativo hacia adentro y hacia afuera del territorio, constituyéndose como una de las muestras más evidentes de dinamismo y transformación. La apuesta de ganar definitivamente el río, ampliar la geografía de la ciudad hacia un espacio más amplio y natural como las islas plantea a la ciudad una oportunidad inigualable cuya historia, a pesar de sus antecedentes recién comienza.
     
    Para ello se plantearon los siguientes objetivos:

    Siguiendo la línea argumental de la fundamentación, este objetivo precisa los proyectos concretos que permitirán materializar esta integración ciudad-río y que consolidarán esa renovada imagen de ciudad. Para ello opera sobre dos ejes básicos:

    Por una parte lo que significa la "apertura" y el "llegar" hasta la ribera con espacios públicos, abiertos sin exclusiones, con distintas modalidades (parques, avenidas, paseos, balcones) ajustadas a cada caso, reforzando principalmente la relación de la ciudad "oficial" con su río, lo que es el área central de la ciudad, el Parque a la Bandera y la ribera del Paraná, potenciando ese espacio significativo de Rosario.

    Por otra parte, la integración pasa por la siempre inestable e inevitable relación puerto-ciudad, se trata de una actividad potencialmente conflictiva que debe ser incorporada tanto funcional como espacialmente, recuperando sectores deprimidos de la zona.

    Buena parte de la transformación productiva y económica de Rosario, se vincula con el río y su entorno geográfico. Esta situación plantea una situación particular: la amenaza de una importante agresión a ese medio natural que deberá ser considerada para evitar que el gran símbolo de cambio de la ciudad no termine siendo el ícono de la desidia y la decadencia. Sin embargo, existe la oportunidad concreta de plantear la alternativa de un desarrollo que compatibilice las distintas formas del desarrollo económico y productivo con el ecosistema del lugar. Este reencuentro río-ciudad, la ampliación de los espacios público ribereños y la ocupación de las islas para actividades recreativas, abrieron un nuevo espacio de interés para los vecinos de la ciudad y la región. Indicadores como la cuadruplicación de embarcaciones deportivas en dos años, un número creciente de personas que ocupan los sitios de playa (10000 personas por fin semana cruzan a la isla en los meses de verano), preanuncian el despertar de una actividad relegada que, complementada con equipamientos adecuados, con la búsqueda de nuevas formas de turismo, como el ecológico y el deportivo inaugura un nuevo espacio de expectativa para la ciudad.

    "Abrir la ciudad al río"

    La ribera central de Rosario se ha convertido en uno de los sectores de la ciudad que, en los últimos años, registra una intensa y radical transformación. Como consecuencia de los múltiples proyectos de inversión en actividades terciarias, comerciales, culturales y residenciales que ya se encuentran en ejecución y/o estudio, se constituirá en su conjunto en un gran centro de atracción de alcance metropolitano. La ribera central, un gran parque público de carácter polifuncional, se erige así en la nueva fachada de la ciudad sobre el río.

    ANTECEDENTES

    Durante las últimas décadas, el sistema marítimo de transporte de cargas se transforma y moderniza de tal manera que provoca la inmediata obsolescencia de las instalaciones portuarias que, generalmente, se encuentran ubicadas en las proximidades del centro de las ciudades. Estas transformaciones, además de afectar a las áreas portuarias en sí mismas, también lo hacen en los requerimientos específicos de accesibilidad. Por tal motivo, no sólo se produce la desafectación de las instalaciones portuarias y su consiguiente traslado a otros sitios, sino también la liberación de las tierras que estaban destinadas a garantizar el acceso directo al puerto, en particular, por medio del transporte ferroviario.

    En estos lugares liberados que quedan, las áreas centrales encuentran interesantes oportunidades para la expansión de sus actividades y para la incorporación de otras nuevas. Este fenómeno, de carácter vasto y radical, que se ha observado en los últimos años en las ciudades portuarias de Europa y de América del Norte, comienza ya a registrarse aceleradamente también en las ciudades portuarias de América del Sur.

    La tradicional vinculación entre la ciudad y el río y/o el mar, sintetizada en la idea de "ciudad – puerto" se modifica así sustancialmente y aparece un nuevo espacio que define el nuevo carácter de esa vinculación: el waterfront, es decir, el frente de la ciudad sobre el agua. Diversos motivos convierten a estos espacios de reciente creación en centros de atracción para la ciudad y la región donde se encuentran. Su interés y valor reside en las especiales condiciones que presentan: su disposición estratégica dentro de la planta urbana, sus amplias dimensiones, su disponibilidad para albergar nuevos usos, sus características paisajísticas.

    Bajo el concepto del waterfront se requiere sintetizar entonces esta nueva situación propia de las ex ciudades - puerto y que, fundamentalmente, se va a expresar en tres cuestiones:

    FUNDAMENTACION

    La puesta en marcha de las disposiciones de la ley 24.146 (de cesión de tierras pertenecientes a empresas y organismos del estado nacional desafectadas de sus usos originales a las municipalidades y comunas donde se encuentran) y la caducidad de las licencias de uso para instalaciones productivas sobre la ribera, provocan transformaciones substanciales en el borde de la ciudad de Rosario con el río Paraná. De esta manera, comienzan a incorporarse al municipio –mediante la compra, cesión de la propiedad y /o de uso- las tierras sobre el sector ribereño central que antes estaban ocupadas por instalaciones portuarias y ferroviarias. Se acelera así un proceso de transformación radical de este sector de la ciudad que también fue alentado por las normas e instrumentos urbanísticos vigentes en distintos momentos. Se concreta la materialización de un proyecto de transformación de la ribera que reconoce iniciativas en ese sentido ya en planes formulados en el siglo pasado y que siempre se basaron en una misma premisa: su uso colectivo.

    La ribera central, que se extiende desde el predio denominado "Puerto Norte" hasta la intersección de la Avenida Belgrano con la Avenida Pellegrini, comienza a adquirir un nuevo carácter a partir de la instalación de diferentes usos dentro del concepto de "parque polifuncional": diversidad de actividades que se distribuyen dentro del nuevo parque urbano que conforma el área desafectada. Hasta el momento, esta transformación ha significado la incorporación de nuevos espacios verdes a la ciudad y la instalación de nuevos equipamientos culturales; previéndose también la construcción de viviendas, equipamientos comerciales y terciarios. Por otro lado, la renovación de la ribera ha inducido a una transformación sostenida en su borde edificado, hecho que contribuye no sólo a su renovación edilicia, sino también a la definición del nuevo perfil de la ciudad sobre el río.

    A partir de considerar el valor de posición de este nuevo sector de la ciudad, de las transformaciones en él registradas y de las que se encuentran proyectadas, este programa se propone:

    PROYECTOS INVOLUCRADOS

    "Articular el área portuaria con la ciudad"

    La barranca de la ribera sur de la ciudad precisa ser renovada y protegida en su totalidad. La presencia del puerto amenaza su potencial desarrollo debido al impacto que puede llegar a ejercer sobre sus cualidades paisajísticas ya de por sí degradadas. Con la realización de obras que aseguren el desarrollo de las actividades portuarias sin impactos negativos en su entorno, la zona alta de la barranca presentará oportunidades excepcionales para la realización de proyectos de renovación urbana.

    ANTECEDENTES

    La presencia de instalaciones portuarias ocasiona una serie de impactos negativos de diversa magnitud en el sistema hidroecológico en el cual se encuentran. En particular, inciden en la modificación de la calidad del agua; en algunos casos, y de acuerdo con las características operativas del puerto, influyen en la alteración de la calidad del aire. También demandan el dragado de canales de acceso y de áreas de anclaje, provocando la modificación del régimen natural de las corrientes para favorecer la navegación y las condiciones de las operaciones. Sus efectos más evidentes son la erosión de las márgenes, la formación de depósitos de material de arrastre, los cambios en la composición del suelo y en las características químicas de los componentes del agua.

    Pero las instalaciones portuarias no sólo alteran el comportamiento hidroecológico del lugar en el que están localizadas, sino que también afectan su entorno, en particular, cuando se encuentran cercanas o vecinas a áreas urbanizadas. Entre algunos de los efectos más destacados de la instalación de un puerto en un área urbanizada se pueden mencionar:

    No obstante, si bien la presencia de un puerto en un área urbanizada provoca efectos o impactos negativos de distinto carácter, estos pueden ser mitigados de diferentes maneras a partir de: FUNDAMENTACION

    La ribera sur de la ciudad ha sido históricamente uno de los sectores más degradados de Rosario. Esto ha sido así porque el sur fue siempre el lugar seleccionado para ir derivando actividades que comenzaban a resultar molestas en el centro de la ciudad o en las zonas más consolidadas. Tal es el caso del traslado del puerto a la zona baja o de la decisión de instalar los mataderos y permitir el establecimiento de curtiembres y frigoríficos en la zona alta. Este tipo de instalaciones, más el atravesamiento del sector por trazados ferroviarios pertenecientes a distintas empresas, incidieron negativamente en su posterior desarrollo. La zona alta, en el lugar conocido con el nombre de "Villa Manuelita", es donde comienzan a ubicarse los primeros asentamientos irregulares de la ciudad. Con el transcurso del tiempo, estos asentamientos van a ir ocupando prácticamente todos los espacios liberados de la actividad ferroviaria. La apertura de la Avenida Teniente Coronel Juan Carlos Sánchez, conocida con el nombre de "Acceso Sur" o "Acceso Sur a Puerto", fue la primera obra pública de envergadura en el sector que posibilita mejores condiciones de accesibilidad al área portuaria, además de fijar un límite neto entre la zona portuaria y la zona residencial en el borde alto de la barranca.

    En la actualidad, la ribera sur mantiene esta distinción en dos grandes zonas. Una baja, en jurisdicción del Ente Administrador del Puerto Rosario, que urbanística y jurídicamente se encuentra comprometida para el desarrollo de las actividades portuarias. La reciente adjudicación de las terminales Nº 1 y Nº 2, oportunamente licitadas, ponen en marcha el proceso de modernización y reactivación del Puerto Rosario. No obstante, aún persisten en el extremo sur del área portuaria enclaves de asentamientos irregulares y de clubes náuticos. La zona alta comprende el sector del Centro Universitario Rosario y toda la zona de barrancas que se extiende prácticamente hasta el arroyo Saladillo. Esta franja del sur de la ciudad se caracteriza por la gran diversidad de situaciones que presenta: asentamientos irregulares, edificios universitarios, enclaves de conjuntos habitacionales de gran magnitud, silos subterráneos de cereales, parques públicos, áreas de vivienda individual de baja densidad, instalaciones productivas.

    La reactivación del área portuaria puede contribuir aún más a la depreciación del sector, tanto en sus componentes paisajísticos como en la calidad ambiental de los núcleos residenciales cercanos. A partir de considerar la situación de degradación que presentan algunos lugares, el potencial impacto de la reactivación del puerto, el valor paisajístico del sector y los distintos proyectos formulados y/o en curso, este programa se propone:

    PROYECTOS INVOLUCRADOS

    "Disfrutar y cuidar el río"

    La ribera norte de la ciudad y la zona de islas se han convertido en el centro de atracción turística por excelencia de la ciudad. Actividad que se verá potenciada aún más con la construcción del puente Rosario–Victoria. La concreción de esta obra vial permitirá el desarrollo de nuevos emprendimientos, fundamentalmente en la zona de las islas. Por tal motivo es necesario tomar ya los recaudos necesarios para garantizar un desarrollo turístico que no agreda ni degrade las condiciones ambientales y paisajísticas del sector.

    ANTECEDENTES

    El turismo es un fenómeno social multifacético contemporáneo, en tanto expresión particular de una de las características de la cultura moderna. No sólo representa un derecho propio de los ciudadanos independientemente de su condición social, sino que también constituye una actividad de gran importancia económica y que, de acuerdo con sus características, provoca distintos tipos de impactos.

    El medio ambiente en general y el paisaje natural en particular han estado siempre asociados con el desarrollo del turismo. Desde esta perspectiva, el medio ambiente puede ser considerado a partir de dos dimensiones: como objeto de consumo turístico y como recurso físico de la actividad turística.

    En el primer caso –el medio ambiente como objeto de consumo- se trata tanto del valor que se le otorga socialmente a algunos de los componentes del medio ambiente como la valoración que se hace del "arreglo espacial" o paisaje de un sitio en particular. De esta manera, el recurso natural pasa a ser reconocido como un "recurso de amenidad" de determinado lugar geográfico.

    En el segundo caso –el medio ambiente como soporte físico- se refiere al lugar donde se instalan las infraestructuras para el desarrollo de las actividades. En este aspecto tiene mucho que ver el condicionamiento que desde la oferta se opera sobre el comportamiento de los demandantes turísticos y la consiguiente valorización del área en cuestión.

    La utilización del medio ambiente tanto como objeto de consumo o soporte físico de las actividades turísticas debe ser estudiada cuidadosamente, en particular en aquellas cuestiones que se refieren a la preservación ambiental. Es decir, mantener y, en lo posible, mejorar las cualidades ambientales del entorno. Ya que el medio ambiente no se trata de un recurso ilimitado y que la actividad turística tiene en muchos casos rasgos predatorios, resulta necesario crear las condiciones para que las actividades turísticas y recreativas se lleven adelante sin perjudicar las condiciones ambientales del lugar donde se desarrollan. Por otro lado, se trata también de evitar que otros factores, ajenos a la actividad turística, produzcan un impacto negativo en el medio ambiente, degradándolo como medio de recreación y, por lo tanto, impidiendo o limitando su aprovechamiento turístico.

    FUNDAMENTACION

    El uso recreativo de la ribera norte de la ciudad y de la isla del Espinillo se viene proponiendo desde la década de los años veinte cuando se formularon las primeras propuestas de construcción de balnearios en esas zonas. La instalación de clubes de remo y la construcción de un balneario público municipal (La Florida) en ese sector durante las décadas de los años veinte y treinta respectivamente son el inicio del aprovechamiento del río con fines recreativos y deportivos.

    Las condiciones poco favorables de accesibilidad al sector, tanto por la ausencia de vías de comunicación como de un sistema público de transporte que accediera eficientemente al lugar, junto con la presencia de empresas areneras, determinaron que, durante mucho tiempo, su uso estuviera restringido a un reducido porcentaje de la población rosarina.

    En la actualidad, esta situación se ha modificado radicalmente. Uno de los principales factores de este cambio ha sido la construcción del Paseo Ribereño que significó notables mejoras en las condiciones de accesibilidad tanto para el transporte público como para el privado, además de la revalorización de toda la zona. La obra pública en el sector se completa con la extensión del balneario municipal hacia el sur en el sector conocido como Rambla Catalunya en el área de la denominada "ribera recreativa balnearia" y la reciente construcción del Paseo del Caminante y muelle en el área de la llamada "ribera alta recreativa". Por otro lado, la difusión prácticamente masiva de distintos medios náuticos de carácter deportivo y también de transporte, ha influido en un uso cada vez más intensivo del río y de la zona de islas. De esta manera, la ribera norte y las islas se convierten en un centro turístico, de recreación y de ocio, como así también de actividades deportivas que, durante el período de verano, extiende su área de atracción más allá de los límites de la ciudad.

    Este uso masivo e intensivo del río demanda, por otro lado, su protección para permitir el desarrollo sin riesgos de las actividades náuticas. Lo mismo ocurre con las islas. Por lo tanto, el agua y la vegetación, pasan a ser dos elementos a ser cuidados del mismo modo que debe protegerse la calidad del paisaje del lugar.

    De acuerdo con los valores paisajísticos que presenta la ribera norte de la ciudad y la zona de islas y teniendo en cuenta el uso masivo y creciente de ambos lugares durante la temporada del verano y considerando también que en un futuro cercano se pondrá en marcha la hidrovía Paraguay-Paraná, este programa se propone:

    PROYECTOS INVOLUCRADOS