1- Mejorar la calidad de vida de los ciudadanos,
promoviendo la integración física y social de la ciudad.
2- Promover la educación como factor
estratégico de desarrollo.
3- Modernizar la gestión pública
local para lograr eficiencia, calidad en la prestación de servicios
y participación ciudadana en la gestión.
Una de las prioridades en la formulación de las estrategias de desarrollo urbano debe ser la definición de políticas y acciones concretas para generar un hábitat urbano de calidad. Para ello, la reordenación urbana y la protección del medio ambiente de la ciudad constituyen temas claves para promover su desarrollo sostenible. Es decir, un desarrollo que permita satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas propias.
ANTECEDENTES
La solución de algunas cuestiones identificadas como deficiencias en el diagnóstico de la ciudad, se constituyen en presupuestos básicos para una ciudad con calidad de vida. En este sentido, la calidad urbana pensada como estrategia para la ciudad se basará en tres cuestiones: la protección y el control medioambiental, el ordenamiento del sistema de transporte y movilidad y la importancia que se le otorgue al espacio público.
Por una parte, la protección de las condiciones medioambientales aparece como uno de los temas que los gobiernos deberían comenzar a tratar con mayor urgencia y decisión. Las autoridades municipales o provinciales, de acuerdo con las competencias jurisdiccionales propias de la organización político-administrativas de cada país, juega un rol fundamental en la protección de la calidad ambiental. Esta responsabilidad se manifiesta fundamentalmente a través de:
La lógica que animó las modalidades del proceso de construcción de la ciudad de Rosario y, por extensión, en el conglomerado urbano, durante las últimas décadas -expansión de la planta urbana, completamiento de las áreas interiores vacantes, sustitución edilicia en su área central- fue, en general, la de obtener la mayor rentabilidad posible en los emprendimientos realizados, ya sea de nueva construcción en el área central o, principalmente, de urbanización en la periferia. Por otro lado, en Rosario y las ciudades del conglomerado, ha predominado también el interés en la colocación de la infraestructura económica por sobre la calidad habitativa y residencial. De esta modalidad de construcción de la ciudad, Rosario resulta un territorio urbanizado muy extendido que se estructura en torno a un espacio público de escasa calidad de formalización en general. Proceso de transformación que significó también la destrucción de sitios y construcciones de gran valor arquitectónico, urbanístico y/o histórico para la ciudad. Una normativa elaborada sin idea precisa de proyecto, la atomización de los agentes intervinientes y la escasa atención prestada al tema por distintas administraciones contribuyeron a que la ciudad fuera creciendo de ese modo.
En la actualidad, las consecuencias de ese proceso de crecimiento se manifiestan, entre otras cuestiones, en: problemas de saneamiento ocasionados por la insuficiencia de la red de desagües pluviales y cloacales, como así también por la existencia de lugares clandestinos de depósito de residuos en distintos sitios del conglomerado urbano; problemas de contaminación atmosférica producida por actividades industriales, de comercialización de granos y de la circulación del transporte automotor; escasa calidad de sus espacios públicos; insuficiente cantidad de espacios verdes y de recreación en distintos sectores del conglomerado.
De acuerdo con las diferentes carencias que la situación actual presenta y considerando el impacto que puede llegar a provocar en el crecimiento de la ciudad y el conglomerado la construcción de las grandes obras de infraestructura previstas, este Programa se plantea los siguientes objetivos:
La idea de construir ciudadanía
para todos los habitantes de la ciudad significa orientar las intervenciones
sociales hacia la inclusión. Para ello, este programa recupera las
acciones sociales innovadoras respecto de la asistencia social tradicional
y superadora del asistencialismo.
ANTECEDENTES
Ante el cambio de los modelos de gestión social generados y desarrollados por el Estado de Bienestar, hoy se presenta una nueva cuestión social. Esta "nueva cuestión social" se caracteriza por la multiplicación de espacios de vulnerabilidad, nuevas zonas de desafiliación y ausencia de protección social. En este contexto, las ciudades comienzan a ser vistas como núcleos capaces de generar desarrollo económico y social.
La noción de ciudadanía se fundamenta en la idea de equidad. La ciudadanía social es pensada como una solidaridad colectiva que unifica, como un sentimiento de pertenencia a la ciudad. Excede la ciudadanía política y se centra en lo socio- cultural, favoreciendo la inclusión a través de lazos sociales integradores. En el camino hacia una ciudad integrada, se trata de pensar a todos sus habitantes como ciudadanos -y por lo tanto- portadores de derechos y obligaciones.
La clave está en producir aprendizajes para la ciudadanía y para el mejoramiento de la calidad de vida, formando ciudadanos sensibles en cuanto a sus deberes y derechos.
FUNDAMENTACION
La idea de este programa es nuclear aquellas intervenciones innovadoras respecto de las modalidades de acción social tradicional, que producen transformaciones en los siguientes aspectos:
El fortalecimiento de las herramientas de gestión de los municipios se presenta como un imperativo para mejorar las respuestas a las necesidades de los ciudadanos. La autonomía local, la modernización y la descentralización de la administración pública, junto a la participación ciudadana, son los pilares de las transformaciones en los modelos de gestión.
ANTECEDENTES
Entre los retos que se presentan actualmente a los Estados locales se encuentra el de garantizar la gobernabilidad, debiendo encontrar respuestas a los problemas más inmediatos y garantizando mayor eficiencia y transparencia de la gestión pública. La autonomía local es el requisito indispensable para que la ciudad pueda poner en marcha sus proyectos. Es una condición institucional que se concreta en la idea de autogobierno local. La Constitución de la Provincia de Santa Fe no reconoce a sus municipios autonomía institucional. La Constitución Nacional ya ha reconocido la figura de la autonomía municipal en 1994, delegando en las provincias la facultad de determinar su contenido y alcances. Por lo tanto, se espera que la autonomía plena logre efectividad a partir de su incorporación en la Constitución de la Provincia. El logro de esta condición permitiría a la ciudad desarrollar sus proyectos, evitando instancias burocráticas innecesarias y recuperando poder de decisión.
Por otra parte, también los gobiernos locales han debido asumir en la última década, nuevas responsabilidades como la de impulsar el desarrollo económico regional, garantizar la calidad de vida de los ciudadanos, evitar la desintegración social y gestionar las infraestructuras de transporte y comunicaciones entre otras.
Para brindar una respuesta adecuada a estos desafíos, los municipios han tenido que encarar procesos de modernización en la búsqueda de mayor eficacia y eficiencia en las estructuras organizativas del gobierno. En este sentido, se producen algunas señales de innovación en los gobiernos locales: la descentralización de la ciudad para encontrar respuestas localizadas; la incorporación de nuevos sistemas de información y comunicaciones; la aparición de formas novedosas de gestión público-privadas. En este contexto, se estimula la participación de los ciudadanos y de las organizaciones de la sociedad civil en la definición y diseño de soluciones a los problemas comunes.
FUNDAMENTACION
Para la ciudad de Rosario que concentra un millón de habitantes, la falta de autonomía municipal ha sido históricamente un obstáculo importante para que las sucesivas administraciones y la ciudad misma pudieran encarar procesos de transformación institucional y asumir competencias que permitan responder adecuadamente a los crecientes requerimientos ciudadanos y a los nuevos desafíos que se presentan para las ciudades y regiones. Por ello, la obtención del reconocimiento institucional de la autonomía de los municipios en la Provincia de Santa Fe es una exigencia de la ciudad que cuenta con el más amplio respaldo de todos los sectores políticos, sociales y económicos.
Asimismo, además de la autonomía municipal es indispensable la modernización del estado local, proceso que ha sido iniciado mediante la descentralización de la administración, el desarrollo de diversos mecanismos de participación ciudadana, la informatización y la incorporación de tecnología y la capacitación de personal, entre otras medidas.
Estos cambios en los modos tradicionales de intervención en la ciudad de Rosario tienden a lograr los siguientes objetivos:
Los proyectos educativos locales constituyen un elemento insustituible en los procesos de inclusión social y en la formación democrática de los ciudadanos. Simultáneamente, la importancia de la educación como factor estratégico de desarrollo se reconoce en la medida que ésta proporciona los saberes necesarios para insertarse en condiciones adecuadas en un mercado laboral cambiante y exigente. La consolidación en el territorio de una ciudad de una educación de calidad desde la base permitirá una mayor equidad en las oportunidades de vida.
ANTECEDENTES
El medio urbano se presenta hoy como un entramado de instituciones y lugares educativos. Los núcleos más estables y obvios están constituidos por las instituciones formales (escuelas, universidades , institutos). Ellas coexisten con todo el conjunto de intervenciones educativas no formales (talleres, muestras, campañas, jornadas) y, por otro lado, el difuso conjunto de vivencias educativas informales (espectáculos, publicidad, usos y costumbres).
La influencia educativa de la ciudad no es consecuencia de la simple acumulación de estos diversos procesos sino de la acción combinada entre los modos de educación que se generan. Se constituye, de esta manera, en una gran "escuela a cielo abierto" donde los roles educativos son más versátiles e intercambiables y las experiencias posibles se vivencian como significativas, diferentes y renovadas.
En este sentido, es el ámbito urbano por sus condiciones de inmediatez física aquél que debe ser concebido y planificado como un agente educador integral, donde el desarrollo del ciudadano a nivel humano, profesional, técnico y político sea un objetivo fundamental en la conformación de una nueva concepción de ciudad.
La ciudad, en una perspectiva educativa puede ser considerada a partir de tres dimensiones distintas pero complementarias:
En una etapa de profundos cambios en materia de educación formal, y de multiplicación de instancias de educación no formal, este programa se propone acompañar estas transformaciones con estrategias que puedan ser abordadas a escala de ciudad.
Los objetivos principales serán:
La ciudad de las oportunidades se sustenta en la idea de actuar en el sentido de abrir espacios para todos. La condición de "ciudad abierta y permeable" tiene su raíz en la radicación de múltiples y diversas colectividades, las que han encontrado en Rosario perspectivas de trabajo y de vida.
La crisis económica y social, generando una imagen de Rosario como ciudad del desempleo, afectan fuertemente esta posibilidad. La preocupación desde una mirada social es evitar la consolidación de dos ciudades: una incluida, con acceso a servicios urbanos y al empleo y otra excluida, al margen del mercado de trabajo y de los adelantos de la ciudad.
A pesar de la crisis, existe un enorme potencial
en Rosario: la fortaleza y el carácter democrático de las
organizaciones de la sociedad civil, la preocupación por extender
y recalificar la red pública de solidaridad y por encontrar formas
de gestión asociada entre lo público y lo privado, la participación.
Estos son elementos centrales a la hora de multiplicar oportunidades.
Los objetivos
particulares de esta línea estratégica, para construir la
ciudad de las oportunidades, son:
Mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, promoviendo la integración física y social de la ciudad.
Calidad de vida supone el pleno ejercicio de la ciudadanía social: derecho al trabajo, derecho a una buena infraestructura urbana y un medio ambiente sano, derecho a la salud y a la educación, derecho a una protección especial para los grupos más vulnerables, derecho a una buena calidad, cantidad y accesibilidad de espacios públicos. Significa introducir en los proyectos, orientaciones de inclusión: las acciones serán estratégicas en la medida que puedan integrar a los diferentes actores de la ciudad y no reforzar la exclusión de algunos.
En la promoción de la integración física y social de la ciudad, adquiere especial relevancia abordar el problema de los asentamientos precarios, sin limitarse a la cuestión física -relocalización, provisión de infraestructura de servicios, u otros- sino extendiendo la intervención a un trabajo con los aspectos socio- culturales que son garantía de la ciudadanía.
Promover la educación como factor estratégico de desarrollo
En primer lugar, la ciudad se presenta como un espacio formativo y de difusión de los saberes útiles para vivir en sociedad. La ciudad interrelaciona procesos educativos formales y no formales, educa para la ciudadanía y no siempre en forma equitativa. Un buen comienzo será, entonces, potenciar esa dimensión educativa de la ciudad.
Por otra parte, las reformas necesarias en el terreno de la educación formal apuntan a la "adquisición de competencias" para el desempeño laboral y la inserción social. Ese "capital social y cultural", si bien se puede conseguir en otros lugares, se sigue obteniendo prioritariamente en la escuela. Una pregunta y un desafío es saber cuántas y cuáles de esas reformas pueden abordarse a escala de ciudad. En este sentido, Rosario cuenta con una fortaleza: existen en nuestra ciudad todos los niveles de enseñanza, altos centros de estudios y una Universidad nacional de reconocida trayectoria.
El reconocimiento de la autonomía municipal aparece como precondición indispensable y la descentralización del municipio, como herramienta privilegiada para lograr este objetivo. Se trata de introducir un proceso de innovación en la gestión de la ciudad, modernizando y ampliando las capacidades y competencias del Estado local, promoviendo la participación y el compromiso ciudadano de los vecinos y las instituciones.
La autonomía de los municipios consagrada por la Constitución Nacional reformada en 1994, no rige aún en Santa Fe. Para ello se requiere un amplio consenso político y social y una movilización de las autoridades locales y de las organizaciones intermedias tendientes a lograr la reforma de la Constitución Provincial con la incorporación del principio de autonomía local.
Por otra parte, la descentralización iniciada por la Municipalidad de Rosario, que debe continuarse y profundizarse permite consolidar un modelo de "democracia de proximidad" que revaloriza el rol de los vecinos como usuarios que tienen derecho a recibir servicios y prestaciones de calidad con eficiencia y como ciudadanos con derecho a participar, fiscalizar e intervenir en la gestión.
La incorporación de tecnología, la capacitación de los recursos humanos, la racionalización administrativa, la instauración de procesos de mejora continua, la transparencia y la información pública en el manejo de los recursos y en la priorización de gastos e inversiones son otros tantos elementos que caracterizan la modernización que se pretende para el gobierno local.